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BALONCESTO
DISCAPACITADOS INTELECTUALES
El baloncesto practicado por discapacitados intelectuales es exactamente
igual que el baloncesto olímpico, cumpliendo las normas y reglas
de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), con las lógicas
dificultades de coordinación, concentración o comprensión
de tácticas o reglas por parte de los baloncestistas con minusvalías
psíquicas.
La primera vez que el Baloncesto para Discapacitados Intelectuales participó
como deporte en unos Juegos Paralímpicos fue en Sindeny 2000.
SILLA DE RUEDAS
El baloncesto en silla de ruedas, el más tradicional, se juega
en una cancha exactamente igual a la del baloncesto olímpico, con
las mismas medidas, el mismo balón, las canastas a la misma altura
y la línea de triple a la misma distancia, cumpliendo, por lo tanto,
las normas de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA).
Participan jugadores con discapacidades físicas, con un sistema
de puntuación médica que trata de garantizar que atletas
con minusvalías severas (parapléjicos, por ejemplo) tengan
sitio en los equipos. A cada atleta se le da una puntuación entre
1 -los más afectados- y 4,5 -los menos afectados-, y entre los
cinco jugadores en cancha no pueden sumar más de 14,5 puntos. Las
reglas son las mismas que las de la FIBA, aunque con las lógicas
adaptaciones a los jugadores en silla, como la regla de pasos o la falta
técnica por levantarse de la silla de ruedas en pleno juego. Aunque
los sistemas de juego son muy similares a los del baloncesto de a pie,
las defensas hombre a hombre, en zona o los bloqueos cobran gran importancia
en el baloncesto en silla de ruedas.
El Baloncesto en silla de ruedas se convirtió en deporte paralímpico
en los Juegos Paralímpicos de Roma de 1960.
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